Historia del Cabañal


Recopilación sobre la historia del cabanyal hasta la actualidad. Sus fiestas, sus gentes, costumbres, reportajes archivos........

Los orígenes



Sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando un grupo de pescadores se asientan en esta zona para vivir de la pesca con sus familias. Jaime I, muy interesado en que crezca la actividad pesquera, colaborará para que estos pescadores vayan edificando en la zona, construyendo pequeñas barracas en primera línea de la playa. Se forma así el Barrio de pescadores, que no recibirá hasta bien entrado el siglo XV el nombre de Cabañal.
Arrastre dels bous (2)
 

Los pescadores comprenden pronto que han de estar organizados si quieren mantener un diálogo con las autoridades, y así se van formando los gremios de pescadores. El origen del Cabañal es por tanto inconcebible sin el mar, y sin sus pescadores o marineros, que se dedicaban a una modalidad de pesca de arrastre conocida como la más típica de esta franja litoral.

La conocida pesca dels bous, popularizada en los cuadros de Sorolla, hace que en el Cabañal empiecen a construirse cases dels bous. Estas casas tenían dos partes fundamentalmente: la barraca o casa en sí donde habitaban los criados que cuidaban de los toros, y una especie de corral para los animales.

A principios del siglo XVIII ya hay en el Cabañal cerca de doscientas barracas. Y a partir de 1789 se declara que los pescadores tendrán que cumplir con el trámite burocrático para legalizar su situación. Es fácil imaginar la conmoción que se produciría en el Cabañal, donde no sabía firmar casi nadie, para tramitar todo el papeleo y visitar al escribano real haciendo tabla rasa de sus propiedades y solicitando otra vez el permiso para habitar en sus propias casas.

Otra de las amenazas siempre pendientes sobre estos primeros habitantes del Cabañal era el fuego. Las barracas eran frágiles y bastaba la pequeña chispa escapada de un fogón para transmitir el fuego a todas las barracas en las que predominaba la paja.

 

El 21 de Febrero de 1796 se produjo un incendio de las barracas existentes en el Cabañal. No se saben las causas exactas. Este día soplaba una tramuntana, como parece indicar la dirección y la intensidad de las llamas en el grabado que un improvisado y anónimo artista dibujó este mismo día. Fue una gran desgracia para todos los vecinos y el recuerdo perduró durante mucho tiempo en la memoria colectiva del Cabañal.

A medida que avanza la construcción del muelle del puerto, iniciado en 1792, el mar se aleja cada día un poquito y en su lugar va naciendo una nueva tierra. En la costa de Valencia, el oleaje va de Norte a Sur, y arrastra los fondos marinos hacia Cullera, hasta que unos oleajes de signo contrario restablecen el equilibrio. Pero a este proceso se le opuso un muro de contención artificial: el muelle constituía un freno para las arenas, que al chocar con él iban sedimentando lentamente. Todo este aterramiento fue elevando el nivel básico del terreno, y el agua que inundaba el Cabañal durante los temporales, iba siendo contenida por las arenas, y la franja costera estaba cada día más seca. Ante los sorprendidos ojos de los pescadores, se extendía una playa cada día más espaciosa.

La Guerra de la Independencia tuvo también determinadas repercusiones en el Cabañal. El conjunto de la población del Cabañal y del Grau hizo frente al ejército de Napoleón, aunque no con excesiva fortuna. Concretamente el 26 de Diciembre de 1811, mientras los labradores de la cercana huerta estaban todos amurallados en el interior de la ciudad, un nutrido grupo de voluntarios defendía el paso del río, por la parte de Nazaret, pero fueron diezmados por la caballería francesa. La línea española fue envuelta, arrollada y dispersa en el espacio de breves momentos. Inmediatamente, en el Camino del Grau, el ejército francés desplegó un dispositivo artillero que le permitió imponer silencio a los fuegos de la línea española por ese sitio estratégico y dominar a sus anchas el cauce del Turia en todo su curso hasta su desagüe en el mar.

Todos estos acontecimientos tendrían su posterior reflejo en la celebración de la Semana Santa Marinera: cuando por fin se expulsó a los franceses, los marineros les arrebataron los uniformes de granaderos, que luego exhibirían con orgullo en las procesiones.

En el año 1814 el Cabañal ya contaba con 1515 habitantes. La mayoría eran pescadores. En total, 1501 adultos, 255 niños, y 209 niñas. Los marineros pensaban que esto era motivo suficiente para reclamar una parroquia autónoma. De este modo, D. Josef Fornés, Arquitecto de la Real Academia de San Carlos, construye una Iglesia, con la invocación de Ntra. Sra. de los Angeles. Esta destacaba por su altura entre todas las viviendas circundantes. Ello le confería un aspecto muy práctico para los marineros, pues el campanario les servía de referencia cuando pretendían ganar la orilla durante los temporales.

Durante los meses de Agosto y Septiembre de 1834 se declara en el Cabañal una epidemia de la que no se sabe demasiado, pero es el hecho que la Junta de Sanidad de Valencia manda al alcalde que cada día le comunique relación de todos los invadidos leves, graves, curados y muertos que haya habido en ese Pueblo desde que se presentó el contagio. Pero el Ayuntamiento no está suficientemente organizado y sólo es capaz de dar el número de fallecidos desde el 16 al 30 de Agosto, que son 98 personas.

Es en plena guerra carlista, en 1836, cuando dos protagonistas de la historia escogen el Cabañal para edificar en él su residencia de verano: se trata de Dª Luisa María Carlota, con su esposo Francisco de Paula Antonio, Serenísimos Señores Infantes de España. Se trata de los hermanos de Fernando VII, decididos partidarios de su sobrina Isabel, y contrarios a su propio hermano Carlos María Isidro. La alquería que compran ya está edificada sobre dos solares en la calle de los Angeles, que tiene a sus espaldas la calle San José (actual calle Escalante).

La guerra contra el carlismo no tenía ningunas perspectivas de victoria mientras los liberales no se pusieran de acuerdo entre ellos. Lo que tratan de hacer los liberales es sumar fuerzas, buscando aliados allí donde los haya. Uno de los sitios donde los buscan es en el Cabañal. Una vez reforzada esta alianza de los liberales con el pueblo, se gana otra batalla, esta vez por las armas, a los carlistas, a los que se inflinge una derrota el julio de 1836. Es en este content en el que se constituye el nuevo Ayuntamiento del Cabañal, dando origen al nacimiento de un pueblo con plena autonomía municipal.. El encargado de dirigirlo es el capitán de la Milicia Nacional Francisco Cubells. Cubells es el primer alcalde constitucional del Pueblo Nuevo del Mar.

Pueblo Nuevo del Mar



En el momento de su independencia, Pueblo Nuevo del Mar limita por el Sur con Villanueva del Grau, por el Este con el Mar, por el Oeste con el Partido de Santo Tomás, y por el Norte con la acequia de la Cadena, es decir, con la actual Malva-rosa.

Ahora bien, Pueblo Nuevo del Mar no es una realidad compacta, sino que a su vez está subdividido en dos grandes bloques. El más cercano al Grau es el Canyamelar, que se extiende desde el Rihuet hasta la acequia de Gas. El Cabanyal se extiende a continuación desde la acequia de Gas hasta la acequia de la Cadena.

Cuando de verdad se coge un tiralíneas y una pluma para diseñar el Canyamelar es en 1839, fecha en la que convergen tres hechos fundamentales que van a configurar su nueva fisonomía. Se trata en primer lugar, de la retirada del mar y el consiguiente crecimiento de la zona litoral; en segundo lugar, el poblado ha adquirido su independencia y el Ayuntamiento está con muchas ganas de hacer cosas; en tercer lugar, estamos en plena desamortización, fase en la que se advierte con claridad la importancia de los terrenos edificables y se intenta delimitar al máximo a quien pertenece cada palmo de terreno. Todos estos elementos unidos dan lugar a la elaboración de un ambicioso plan urbanístico para la zona, aunque en 20 años sufrirá muchas modificaciones, motivadas sobre todo por la llegada del tren al Grau, y el consiguiente aumento de la demanda turística.

 

La primera calle que nace con pretensiones, con todos los elementos propios de un urbanismo moderno, es la calle de la Reina, una de las principales avenidas del Cabañal en la actualidad, y por la que desfilan las cofradías durante la Semana Santa Marinera. A trancas y barrancas, en lucha con el mar y con la maquinaria administrativa, consiguen que la pesca se vaya normalizando. Una Real Orden de Isabel II en Marzo de 1850 ya da por sentada la práctica de la pesca del bou, disponiendo que cuando haga mal tiempo las barcas no tengan necesidad de alejarse más de cinco leguas de la orilla.

El 24 de Abril de 1862, un acontecimiento vino a perturbar la vida del Cabañal. La primera locomotora cruzó la huerta. Las reacciones de la gente fueron muy diversas. Unos, la aclamaron con frenesí; otros, se escondieron en lo más hondo de sus viviendas y otros miraban con recelo al monstruo de hierro. Con el tiempo, la huerta se fue acostumbrando al paso del tren, y si algunos hombres a escondidas aún levantaban el puño amenazador, maldiciéndolo, pocos ya lo miraban con rencor.

Teatro de la Marina
 

En la recién nacida calle de la Reina hubo un proyecto que si que cristalizó: un teatro, pensado sobre todo para los veraneantes. Algunos activos hombres de negocios emprendieron la aventura de crearlo. En Reina 53, lindante con la travesía del Teatro, construyen en 1856 la sala de espectáculos que haría las delicias de los habitantes del Cabañal, y que en un principio se llamó de las Delicias, aunque iría cambiando de nombre al compás de las diversas coyunturas políticas. En el año 1864 el Teatro de las Delicias sufre un incendio, y con la restauración viene el cambio de nombre. A partir de ahora se llamará Teatro de la Reina. En 1874, en plena 1ª República, vuelve a cambiar de nombre. Se llamará ahora Teatro de la Marina.

Cuando la población crece y se dedica tanto a la pesca como a la agricultura, se ve la conveniencia de disponer las calles en dirección paralela al mar. La combustibilidad de los materiales de los que están hechas las barracas, empuja a construir viviendas de ladrillo y teja. Y para poderse adosar a otras viviendas sin que a la de al lado le cayera encima el agua de otro tejado, se modifica la forma de estos tejados. El agua, en lugar de caer por los lados, caerá por delante y por detrás.

Casa dels Bous Marina (2)
 

La nueva Casa dels Bous costó casi 20 años de levantar. El reloj de sol que tiene la fachada Sur lleva la fecha de 1895. Durante largos años constituyó una avanzadilla entre el pueblo y el mar, y Blasco Ibañez habla constantemente de ella en ” Flor de Mayo”. Si su corral no estuviera vallado podríamos ver en la fachada las cabezas de dos bueyes, ya descornados, que simbolizan su antiguo cometido.

En 1890, en Pueblo Nuevo del Mar hay 11291 habitantes, de los cuales 2500 se dedican a la navegación. Antonio Zarranz Beltrán, militar y diputado, había tenido oportunidad de viajar por el extranjero. Inspirándose en el ambiente de las playas francesas, quiso implantar en el Cabañal un balneario que hiciese subir de tono el ambiente playero. Su primer paso fue solicitar del Estado que le concediera unos terrenos de dominio público, a orillas del mar, en una zona comprendida entre la acequia del Gas y el límite por donde entonces se montaban las barracas de baño. En Octubre de 1889 obtiene la autorización para ocupar un rectángulo de 60 por 8 metros, y construir el cuerpo central de lo que luego constituiría el balneario de Las Arenas. A partir de entonces, acudir a la playa, sobre todo a Las Arenas, constituía un rito social.

La entrada en el siglo XX



La entrada en el siglo XX iba a traer muchas novedades para el Pueblo Nuevo del Mar; la principal iba a ser la pérdida de su independencia y la incorporación de su Ayuntamiento, a todos los efectos, al municipio de Valencia. A pesar de que los vecinos del Cabañal siempre estuvieron en contra de esta anexión, el 7 de Junio de 1897, el Ayuntamiento del Cabañal, convencido de las numerosas ventajas que esta unión supondría, se incorpora al municipio de Valencia.

En 1900, Sorolla y Benlliure son declarados hijos predilectos de Valencia, y se rotulan con sus nombre la mitad de la calle de las Barcas y la Plaza de la Pelota. Son los días en que en el Cabañal se produce la apertura del restaurado Teatro de la Marina; precisamente a él ya se podía acudir en tranvía eléctrico, que el 23 de Marzo de 1900 había sustituido al de vapor.

Pocas veces dos genios llegan a ser tan amigos y coinciden en tantos aspectos. Blasco y Sorolla coincidieron en su visión de la vida, en su cronología, en sus objetivos artísticos y en el espacio geográfico. Ambos coinciden en el Cabañal de fin de siglo. El mismo Blasco ha contado este encuentro de 1893 en el prólogo a su novela “Flor de Mayo” y, con más detalle, en 1911, con motivo de la inauguración de la Escuela de Pescadores.

Monumento de Valencia a Sorolla (2)
 

En la misma explanada donde pintaba Sorolla, entre las Termas y el Sanatorio del Carmen, se levantó durante 26 años un monumento de gran belleza. El busto de Sorolla, colocado sobre un ancho pedestal en el que se esculpió el escudo de Valencia, estaba en el centro de una espaciosa plataforma circular, levantada metro y medio sobre la arena, y a la que se ascendía desde la playa por cuatro escaleras y unas rampas. La gran rotonda estaba rodeada en semicírculo por las 10 esbeltas columnas toscanas de granito que enmarcaban el busto de Sorolla. Las columnas así organizadas sustentaban un entablamento en cuyo friso se colocó la leyenda “1863 – VALENCIA A SOROLLA – 1923″ (fechas de su nacimiento y de su muerte).

La riada acabó con el monumento en 1957. Ese fue el triste fin de un monumento al que todos admiraban y que había llegado a formar parte del paisaje urbano. El busto de Sorolla se encuentra en la actualidad en el Parque de Sorolla, situado al comienzo de la calle de la Reina.

En 1909, mientras en Valencia se vivían jornadas de exaltación regional, en Barcelona concretamente tuvo su eclosión el malestar general, provocando la Semana Trágica. El gobierno proclama el estado de guerra. En el Cabañal, para albergar a los soldados heridos se utilizó un edificio que parecía haber sido construido para hospital: la Lonja del pescado, que la Marina Auxiliante está concluyendo en la playa de Levante. Aquí se albergará a los soldados que regresan heridos o enfermos con la colaboración de la Marina Auxiliante, que se apresuró a secundar la iniciativa, poniendo a su disposición el local. También ofreció su local El progreso pescador, tal como consta en el diploma que les otorgó la Cruz Roja.

Poco a poco, el fútbol es introducido en Valencia por los marinos ingleses. Lógico que su primera cuna fueran los poblados marítimos, y que sus primeros practicantes fueran los jóvenes e inquietos escolares, abiertos a cualquier novedad. En 1907 se tienen noticias de la existencia de dos equipos que destacan en los poblados marítimos: uno es el “Cabañal ” y el otro “Lo Rat Penat”, que jugaba en la Malva-rosa. El caso es que el “Cabañal” cambia de nombre en 1909, y pasa a llamarse “Levante U.D”, nombre menos localista y que hacia una referencia directa al nombre de la playa en la que jugaban.

El antiguo Casinet
 

El Casinet es un símbolo de la emancipación obrera/pesquera. Un símbolo de su progreso. De ahí viene el nombre de la calle que lo flanquea. “Progreso” significaba un nuevo horizonte tras la barrera de la miseria y la desesperanza. Como la estructura arquitectónica del Casinet no ha sido modificada, puede advertirse que toda la planta baja está rodeada de puertas, como si se tratara de escaparates. Esto es así porque la planta baja estaba destinada a tienda y almacén. El piso, a almacén. Por cada una de las ventanas, puertas o escaparates que todavía subsisten, se asomaban a la calle los diversos productos que necesitaban los pescadores: carbón, carne -poca -patatas, habichuelas y verduras. Los pescadores se llevaban fiadas todas las provisiones a las barcas y pagaban al volver, con el producto de la venta del pescado.

Doña Eugenia Viñes era la sobrina de Eugenio Viñes, conocido hombre de negocios del Cabañal. Cuentan que un día Doña Eugenia pidió a Dios que le iluminara pues había unos bienes de su herencia que no sabía a quien adjudicar. Mientras se encontraba orando, llegaron a su casa dos hermanas de la Congregación Hospitalaria del Sagrado Corazón de Jesús, rama femenina de la Orden de San Juan de Dios. Una de estas hermanas, Sor María Delfina, le insinuó si podía colaborar en la fundación de un Asilo. Como confirma una de sus nietas, Doña Eugenia vio en esta petición un designio de la divina providencia. La inauguración de este Asilo se planteó como todo un acontecimiento para Valencia. Previamente, ya se había anunciado en la prensa, en la que se ensalzaba la figura de Doña Eugenia como dama de inagotable caridad. La inauguración tiene lugar el día del Carmen, el 15 de Julio de 1919.

El balneario de Las Arenas se quedaba corto. La demanda superaba a una oferta escasa y bastante deficiente. De modo que muchos pescadores se convierten en hosteleros. Se empiezan a construir casetas para baños y merenderos. Estos serán los restaurantes que den origen a lo que hoy en día son los restaurantes del Paseo Neptuno, integrados en el conjunto del Paseo Marítimo.

En 1957 la riada de Valencia afectó considerablemente a los poblados marítimos, ya que las travesías y las calles con dirección al mar parecían auténticas torrenteras impetuosas. El agua cubría las casas del Cabañal que eran de una planta, y la planta baja de las que tenían dos o tres plantas. El Sanatorio del Carmen tuvo que desalojar a todos sus enfermos porque el agua subía y subía. La ayuda de el resto de las provincias fue crucial para remontar todas las pérdidas.

En 1961 se construye el Ateneo Marítimo, que es en la actualidad la institución cultural más representativa del Marítimo. Tal como se dice en el libro conmemorativo de sus bodas de plata, el Ateneo “nació para agrupar en su seno a los hijos del Distrito Marítimo y ha cuantos han deseado contribuir al desarrollo y mejora de sus aspectos vitales, con especial dedicación a los fines culturales, educativos y recreativos, fomentando la atención de toda la ciudad de Valencia hacia ese Distrito, hacia el mar y hacia lo que con ambos se relacione”.



La Semana Santa marinera



La actividad tradicional por antonomasia en el Cabañal es la celebración de la Semana Santa Marinera. Los orígenes de la Semana Santa Marinera de Valencia se remontan al siglo XV, cuando se crea una agrupación llamada la “Concordia dels Disciplinats” o Concordia de los que hacen disciplina, de la que fue Prior San Vicente Ferrer. Desde ahí se carece de cualquier tipo de archivo , pues los Archivos Parroquiales y los del propio Arzobispado, fueron destruidos en la Contienda Civil. Por tanto se han tenido que reconstruir los hechos basándose en fragmentos dispersos que han ido recomponiendo la historia de la Semana Santa Marinera.
Ntr. Señora del Rosario
 

Lo que puede afirmarse es que ésta existía desde tiempos inmemoriales, celebrándose en tres Parroquias del Distrito Marítimo de Valencia: Nuestra Señora de los Angeles, Nuestra Señora del Rosario y Santa María del Grao. Uno de los mencionados fragmentos de información, emanado de la propia organización de la Semana Santa, nos habla del caso concreto de Santa María del Grao a finales del siglo XVIII. Nos cuenta de una agrupación llamada la “concordia de Santa María del Grao” que era en realidad una Archicofradía, y englobaba en su seno diversas entidades, como eran los Sayones que rendían culto al Santo Sepulcro. Los Sayones representan a los caballeros cristianos que fueron a Tierra Santa a reconquistar los Santos Lugares, y que desde el principio asumió la Semana Santa Marinera como suyos. Otra sección estaba constituida por los penitentes que rendían culto al Santísimo Cristo. Otra, creada tras la ocupación francesa de principios del XIX, es la de Granaderos, que representan a aquellos Granaderos del Ejército Francés que, en uniforme de gala, daban escolta a la imagen de la Madre Dolorosa en la Procesión del Santo Entierro.

Así, entramos en nuestro siglo con una fisonomía muy peculiar de la Semana Santa Marinera, existiendo en las tres Parroquias, Corporaciones de Sayones, ahora rindiendo culto a Jesús Nazareno con la Cruz a cuestas; Corporaciones de Granaderos dedicadas al culto de la Santísima Vírgen, bien en su advocación de los Dolores, bien en la de la Soledad, y las Cofradías de Penitentes, en Valencia llamadas de “Vestas” en alusión al capirote tradicional que portan en Semana Santa; existían de estas últimas, la Cofradía del Santísimo Cristo del Salvador en los Angeles; la Cofradía del Santísimo Cristo del Buen Acierto en el Rosario, y la Cofradía del Santísimo Cristo de la Concordia en Santa María. Todas ellas ahora con funcionamiento autónomo.

Via Crucis en Los Angeles (1942)
 

La renovación de todo esto se produce en la década de los veinte de 1900. Un grupo de devotos crea en 1924 la Hermandad de la Santa Faz en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, y a ellos corresponde el mito de haber introducido un nuevo elemento de culto, rompiendo con la uniformidad imaginera, pues al Nazareno y a la Dolorosa añadió el grupo del Paso de la Verónica, que constaba de cinco figuras; por otro lado modificó el vestuario, dotándolo de telas más ricas (raso, seda y terciopelo) que poco a poco fueron asumiendo el resto; en tercer lugar, terminó con la concepción de Semana Santa Marinera integrada por Granaderos, Sayones y Vestas, dando paso a una etapa de creación de nuevas Hermandades que transformará el panorama de las procesiones.

En Nuestra Señora de los Angeles se crean la Cofradía de Jesús en la Columna, la Hermandad del Santísimo Ecce Homo; la Corporación de Soldados Romanos,La Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón, con una bella talla de Cristo Crucificado, y la Hermandad del Santo Silencio, que rendía culto al Santo Sepulcro. En Nuestra Señora del Rosario se crean la Corporación de Pretorianos, con una talla del Ecce Homo, la Hermandad de la crucifixión del Señor; la Hermandad del Santísimo Cristo de los Afligidos, y la Hermandad del Santo Sepulcro. En la Santa María del Grao, la Hermandad de la Flagelación del Señor, y la Hermandad de la Oración del Huerto, con un antiguo grupo que representa a Jesús frente al Ángel en Getsemaní.

Tras la guerra civil se crea una nueva entidad parroquial, San Rafael Arcángel, que se integró rápidamente en las celebraciones. En estos años se crearon más hermandades. Cito la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, con un paso Alegórico de la Segunda Caída de Jesús en su camino hacia el Calvario, la Hermandad del Descendimiento del Señor y la Hermandad del Santo Cáliz de la Cena.

La organización de la Semana Santa tuvo sin embargo una quiebra durante unos 40 años. El motivo no era más que una cuestión organizativa. En 1948 la comitiva de la Semana Santa que venía desde el Cabañal hasta el Grao, llegaba hasta la parte de atrás de Santa María del Mar por la calle del Cristo del Grao y se disolvía en esa zona junto a la Iglesia, en la Avenida del Puerto. El caso es que no avanzaba más adelante, hacia la vía del tren o actual Bulevar de Serrería, como parecía natural. Lo lógico era que si se trataba de abarcar la zona de influencia del Grao, los desfiles se extendieran y procesionaran hasta el límite o la frontera del Grao con Valencia. Según me explica Antonia G.M, vecina del Cabañal que vivió el cisma, la comitiva se detenía en esta zona debido al recorrido del tranvía. Durante las celebraciones de la Semana Santa, el tranvía tenía una gran afluencia de pasajeros y se hacían servicios especiales debido al interés de los valencianos del centro de la ciudad que querían contemplar las celebraciones religiosas marineras. La Compañía de tranvías, en reconocimiento a los organizadores de la Semana Santa, que tenían esa gran influencia en el aumento de su recaudación, les compensaba con una subvención anual de 6.000 pesetas. A cambio, los organizadores debían respetar el recorrido del tranvía y evitar que la comitiva ocupara la zona por la que se extendían los railes.

Semana Santa en las barracas
 

Este mismo año, unos eran partidarios de detenerse en el lugar establecido, guardando disciplina en la organización; otros, más bien del Grao, eran partidarios de sobrepasar la línea. Ese año el sacerdote responsable de la organización era el Arzobispo Vicente Gallart, el cual advirtió que nadie rompiera la disciplina. Pero no todos obedecieron. Ese día, un buen grupo dio el paso para ocupar ese extremo del Grao, pasando por encima de las vías y de los intereses del tranvía. Otros, en cambio, permanecieron en su zona de la Avenida del Puerto. Gallart se enfadó con la actitud de los transgresores, expulsando de la Junta de la Semana Santa a varias cofradías.

En las siguientes Juntas se pidió la destitución de Gallart ,y cofradías solidarizadas con las que habían sido expulsadas decidieron no salir hasta que Gallart no dimitiera o fuera destituido. El cisma se consumó y durante casi cuarenta años, no volvieron a desfilar, aunque muchos fueron forzando siempre para que los dos barrios volvieran a desfilar juntos, y en 1987 se restableció la normalidad.

De todos modos, después de 40 años, las cosas habían cambiado un poco. De modo que sólo volvieron a procesionar las antiguas hermandades de Nuestro Padre Jesús Nazareno; la Pontificia y Real Hermandad del Cristo de la Concordía, y los Granaderos de Santa María del Mar, a la que se adhirió una nueva hermandad: la de Jesús de Medinaceli.

Así continua su andadura en el 2000 la Semana Santa Marinera. Existe un día señalado característico para cada hermandad, en la que esta procesiona con su trono-anda, y que constituye su día oficial de presentación. A este hecho se une una circunstancia innovadora, y es que la mayoría de estos actos de presentación son en realidad traslados procesionales de imágenes, pues es tradición en Valencia el que cada Semana Santa se de culto a las imágenes en los domicilios de los cofrades a los que corresponde según sorteo. Allí, en cada uno de estos domicilios se arregla perfectamente el lugar donde va a descansar la imagen.

El modernismo popular



En la segunda mitad del siglo XIX diversos factores se conjugaron para dar lugar a una eclosión de luz y color aplicada a la arquitectura. Además de la industrialización de los procesos de producción, en estos momentos se experimenta un crecimiento demográfico importante de la población valenciana, unido a un crecimiento económico protagonizado por una burguesía ascendente que impulsará un proceso de renovación urbana y de reforma y modernización de las viviendas. Otros factores de peso serán la aparición de una corriente higienista y la de un nuevo estilo, el Modernismo.

Es por estas fechas cuando comienza el derribo de las murallas en Valencia (1865) y se aprueba el proyecto definitivo del Ensanche en 1884. Comienza la renovación urbana y se construyen edificios y viviendas que responden al nuevo gusto de la época. Las nuevas arquitecturas responden a los nuevos criterios estilísticos: los historicismos y el eclecticismo.

Reina 152
 

Si volvemos la mirada hacia los Poblados Marítimos vemos como no son ajenos a todos estos acontecimientos. Será también en este periodo, desde el incendio de 1875 hasta la Guerra Civil, cuando se vayan sustituyendo la práctica totalidad de las barracas originarias por casas de obra. A este proceso de renovación urbanística se suma el hecho de que el Cabanyal se convierte en la zona de veraneo de los habitantes de la ciudad de Valencia, que se construyen casas y chalets o alquilan viviendas en la zona.

Las nuevas arquitecturas tendrán como modelos las edificaciones burguesas de la ciudad y los edificios emblemáticos que anteriormente hemos nombrado. Sin embargo no será una arquitectura culta sino una arquitectura de tipo popular en la que propietario y maestro de obras conjugan sus ideas dando como resultado peculiares, ricos y magníficos ejemplos de creación libre e ingenua. Es el llamado Modernismo Popular.

Uno de los principales elementos definitorios de la estética del modernismo popular será la cerámica arquitectónica. Desde finales del siglo XIX se produce un fenómeno absolutamente singular de identificación de una serie de edificios con una realización cerámica en los exteriores, utilizando mayoritariamente baldosas cerámicas de producción seriada industrial pero que, por su disposición, por la selección de modelos y por el trabajo personalizado en su instalación, dan como resultado una expresión visual única.

 

Por densidad de intervenciones cerámicas y por las características de estas intervenciones, no encontramos en Europa otra expresión popular donde la cerámica esté presente con esa contundencia, con la única excepción de Portugal donde se repite el fenómeno, aunque con la utilización frecuente de paneles figurativos y azulejería fabricada por encargo para un determinado proyecto.

Esta expresión única en la utilización de baldosas cerámicas en fachada abarca los siguientes aspectos fundamentales:

  • Utilización mayoritaria de producto seriado e industrial, con apenas inclusión de cerámica arquitectónica tridimensional o conjuntos ornamentales realizados por encargo. El bajo presupuesto de esta arquitectura y la intervención personal del propietario son las razones de esa elección.
  • La voluntad de personalizar cada vivienda lleva a una expresión de gran potencia gráfica y visual que, en algunos casos, tiene un valor intrínseco a nivel individual (corresponde a las fachadas que han dado la vuelta al mundo en algunas publicaciones por la singularidad del tratamiento), pero que en la mayoría de los casos tienen valor a nivel colectivo.
  • A nivel formal, las fachadas cerámicas del Cabanyal representan también un museo al aire libre de un amplísimo repertorio de azulejería que abarca las producciones protoindustriales e industriales de las primeras décadas del siglo XX. Expresión única e irrepetible del eclecticismo decorativo del azulejo valenciano de aquella época y con una especial referencia también al repertorio modernista